Lo siento Libeskind

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A veces me pregunto cual es el propósito de ciertos concursos de arquitectura. El Lower Manhattan Development Corporation (LMDC) ha presentado lo que se supone el diseño definitivo (si no me falla la memoria van tres) de la Freedon Tower, un proyecto más bien banal que poco o nada tiene que ver con la propuesta original de Libeskind ganadora del concurso internacional convocado al efecto.

A lo largo de todo el proceso y apoyados en las diferentes críticas que generaron los primeros planteamientos, sobre todo en lo referente a materia de seguridad, el diseño ha ido inclinándose de manera irreversible hacia los postulados del tándem Childs-Silverstein. El resultado, un simple edifico de oficinas, cuya geometría se basa en la rotación de la planta cuadrada, lejos de la gran carga poética y cultural que consolidaba la propuesta de Libeskind. Eso si, tan correcto e insípido como nos tienen acostumbrados los chicos de Skidmore, Owings & Merrill.

Sirva de homenaje la imagen de la propuesta original:

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