11202006

Tras un más que grato viaje por tierras cántabras y vascas uno retorna a sus quehaceres cotidianos con un cuaderno de viaje lleno de experiencias e ideas que comentar. Una de ellas es la iniciativa que con motivo del décimo aniversario del Guggenheim (parece mentira que ya haya pasado tanto tiempo) pretende incorporar el Puente de la Salve como una obra de arte más en el catálogo del museo.

Este puente inaugurado el 9 de enero de 1972 ideado por el ingeniero Juan Batanero fue pionero en el empleo de tirantes y de los pocos en utilizar un tablero metálico. Consta de más de 23 metros de altura libre, conexión peatonal mediante escaleras a la parte posterior del museo ubicadas en las torres diseñadas al efecto y ascensores en la base del paraje de la Salve que permiten una rápida conexión de la parte superior con el Campo de Volantín (ambos descensos peatonales no aptos para personas con poco aprecio a las alturas).

Para conmemorar la efeméride el museo ha encargado una intervención artística por invitación a Daniel Buren, Liam Gillick y Jenny Holzer, siendo posible visitar las tres propuestas en la sala 103 B y votar, hasta el próximo 30 de noviembre, por la que consideremos más interesante de modo que la opinión de los visitantes de la muestra cuente como un voto más de la Comisión de selección (entre cuyos miembros, excluyendo representantes políticos e institucionales podemos citar a Santiago Calatrava o Norman Rosenthal).

El proyecto planteado por Daniel Buren se centra en la transformación de la estructura del puente, mediante modificaciones en su configuración, color e iluminación.

La propuesta de Liam Gillick pretende realzar la estructura del puente mediante una pieza circular que incorpora una ecuación (ver Underground Man de Gabriel Tarde) y una secuencia de esferas iluminadas situadas a ambos lados de la calzada.

Por último, la intervención de Jenny Holzer propone instalar bajo el puente una serie de columnas de LEDs que incorporan fragmentos de poetas vascos, españoles e internacionales, en tres idiomas: euskera, español e inglés. Temporalmente se complementarían con proyecciones sobre las superficies metálicas del museo.

Una iniciativa interesante que sin duda renovará y reforzará la presencia del Puente de la Salve, cuya imagen se ha visto ensombrecida por sus magníficos vecinos de ría, el zubizuri y la pasarela peatonal Padre Arrupe.

Actualización 20 de diciembre: Finalmente ha sido seleccionada la propuesta de Daniel Buren con el respaldo de la mayoría de la Comisión.

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